¿Por qué un niño es más activo que otro? ¿Qué podemos hacer para que disminuya su actividad motora? Con estas preguntas terminamos la primera parte de este post: niño activo vs. niño hiperactivo. En este post os contamos porqué a algunos niños les cuesta parar de moverse y qué podemos hacer los adultos cercanos. Todo ello contado a partir de un caso de una madre real con un niño imparable.
"Cuando juega, empieza a coger carrerilla y cada vez se activa más. Me acerco a él, le digo que pare, pero no me hace caso. Incluso, por la noche está tenso, no se relaja." Estos son los principales problemas que expresa una madre con un niño que al parecer, no puede parar de moverse.
Con la frase "no puedo parar de moverme" comenzamos el post de estrés infantil. Un factor por el que los niños tienen ganas de moverse puede estar conectado con el estrés. En estos momentos de mayor ansiedad, los niños se suelen sentir desubicados, sin control de sus vidas, con mucha inseguridad y poco control del tiempo. Pero no es necesario que sea el estrés lo que hace a unos niños más activos que otros. Su predisposición biológica, el tono muscular y otros mecanismos naturales hacen que tengan la necesidad de moverse mucho y descargar energía.
Os dejo algunos consejos para ayudar a disminuir al niño su actividad motora en algunas situaciones:
- Avisar 5- 10 minutos antes de que el tiempo de juego va a acabar. Es importante no cortar el juego sin avisar. Únicamente, diciendo "basta", "para", no vamos a conseguir que el niño deje de moverse. Imagináos que nosotros estamos haciendo deporte y nos sorprende una persona que nos dice sin avisar: "para de correr". ¿Lo haríais? Seguramente, las primeras veces sí, pero en las siguientes comunicaciones, seguiriáis haciendo ejercicio, puesto que estáis disfrutando con ello.
- Endender que hay niños que necesitan descargar más energía que otros. Algunos niños y niñas les basta estar una hora en el parque jugando, o haber estado todo el día en el cole. Para ellos, estas actividades pueden ser suficiente para llegar a casa más cansados. En cambio, para otros niños no lo son; por lo que intentarán dirigir la mayoría de sus juegos hacia el movimiento y la descarga.
- Encontrar espacios para descargar energía. Si en algún momento hace alguna actividad que no puede realizar en casa por falta de espacio, por peligro..., es positivo darle una alternativa donde pueda hacer eso que tanto quiere. Por ejemplo, decirle "aquí no puedes correr, pero luego bajaremos al parque para que lo puedas hacer". De esta forma, le estamos ofreciendo una alternativa; algo que influye positivamente en su autocontrol.
- Encontrar momentos de relajación durante el día y la noche. Caricias, masajes y, en definitiva, el contacto en los momentos en los que esté menos activo (mientras ve la tele, lee un cuento, momentos previos a ir a dormir...), le ayudarán a descubrir las ventajas de estar relajado y calmado.
- Utilizar el juego para informarle de los anteriores pasos. Si nos adaptamos a sus intereses, nos costará menos que nos haga caso, puesto que lo estamos haciendo a través del juego. Precisamente, el muñeco Gamberro sirve para poner en marcha cada uno de los consejos anteriores. ¿Te animas a jugar con Gamberro y a ayudar a tu peque a descargar energía?
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