
La mayoría de los niños tienen un objeto especial con el que tienen un vínculo diferente, algo que no les ocurre con el resto de objetos de su entorno. Normalmente, un muñeco, una mantita, son los obejtos transicionales seleccionados por los niños. Pero, ¿de qué sirve este objeto al niño? ¿A qué edad lo eligen? ¿Qué criterios son los más comunes entre los niños para elegir un objeto como el "especial" y no otro? En este post, explico las curiosodades de este "suceso mental" tan interesante y estudiado por la psicología infantil.
Durante el primer año de vida, la mayoría de los niños seleccionan un muñeco o una mantita que les recuerda al olor y calor de su vículo de apego (durante los primeros meses, la madre). La función de ese objeto está conectada a la seguridad que siente el niño cuando está con sus padres. Es un objeto especial que, en ausencia de ellos, le ayuda a recordar la tranquilidad y calor sentidos con las personas más cercanas.
Normalmente, los bebés suelen elegir un muñeco o manta que haya sido compartido en algún momento con la mamá o el papá; y que por tanto, se haya impregnado de su olor corporal. A medida que van creciendo, el muñeco, debido a su uso y paso del tiempo, se va desgastando y ensuciando. A pesar de ello, el niño no querrá que lo limpiemos, puesto que querrá mantener en el tiempo la misma sensación de tacto y olor al abrazar a su muñeco o manta.
Este objeto se llama "transicional" al funcionar como un objeto de seguridad entre la transición que vive el niño hasta adquirir cierta autonomía. Es decir, hasta que, normalmente, disminuye la ansiedad por separación hacia sus padres. Cuando el niño se queda solito durmiendo, tiene que estar con extraños o vive experiencias estresantes separado de sus padres, su objeto transicional le dará cierta seguridad. Incluso, los próximos años de desarrollo puede tener algunas situaciones estresantes donde necesite ese objeto, puesto que no va a estar con sus padres. Por ejemplo, en la entrada al cole o a la escuela infantil.
Incluso, pueden elegir un objeto transicional diferente en cada ambiente "inseguro" en el que se encuentre sin sus figuras de apego.
Los adultos no debemos preocuparnos por esta relación especial entre niño y objeto. Cuando el niño esté totalmente seguro en ese ambiente, él solito dejará en un buen lugar el objeto para cogerlo en caso de volverlo a necesitar.
Precisamente, los muñecos que hemos creado en Fluff ejercen la función de objeto transicional para los miedos. De esta forma, los niños se apegan al muñeco a medida que se enfrentan a sus miedos a través de ejercicios divertidos, y los padres no necesitarán estar a su lado al final del proceso, puesto que el muñeco le recuerda a todos los momentos de superación. Un proceso muy bonito en el que aumentará la autoestima del niño y de la niña al sentir que puede enfrentarse poco a poco a sus inseguridades.
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