
El uso de las redes sociales va siendo cada vez más prematuro entre los menores. Riesgos, oportunidades, peligros y aprendizajes están presentes en el empleo de este tipo de plataformas digitales.
Los miedos de los padres hacia el uso de las redes sociales por parte de sus hijos menores es un hecho. La protección de sus datos, la socialización con personas que no conocen, la disminución de las horas de estudio y la pérdida de control respecto a sus relaciones sociales son los temores más comunes.
Si mantenemos el control de acceso a las plataformas sociales y acordamos los tiempos diarios entre todos, podremos reflexionar sobre la importancia de dedicar tiempo a otras actividades. Del mismo modo, tener momentos para hablar con el menor sobre cómo ha ido el día, ayudará a que conozcamos con quién se relaciona y qué ha hecho. Al mismo tiempo, le estaremos ofreciendo confianza para que se exprese, se habitué a ello y se sienta escuchado.
Algunas de las plataformas de comunicación on-line ofrecen la posibilidad de incluir “control paterno” en la página del menor. Mantener cierto equilibrio entre el control y la falta de confianza hacia el menor será esencial en estos casos.
Una de las medidas más importantes es mostrar el funcionamiento de las redes sociales al menor antes de que sea usuario directo. De esta forma, pueden observar qué riesgos son los más comunes y de qué forma se pueden paliar. Evitar que aprendan al mismo tiempo que son usuarios ayudará a que entiendan los riesgos y peligros en tercera persona, lo que pueden exportar a su experiencia posterior. Al mismo tiempo, estamos pasando tiempo juntos frente al ordenador, lo que influye de manera positiva en la relación familiar, y covisionamos el contenido que aparece frente a la pantalla con el objetivo de resolver dudas.
Según el reciente estudio “Menores y redes sociales” realizado por la Universidad de Navarra, más de una tercera parte de menores entre 10 y 18 años controla algún perfil en las redes sociales. Los menores que no emplean este tipo de plataformas están más protegidos ante los anteriores riesgos, aunque dejan a un lado oportunidades de expresión, comunicación y acceso a las nuevas tecnologías. En este sentido, los menores implicados en las redes sociales acceden de manera más continua a otros contenidos y servicios on-line (música, contenidos lúdicos, intereses de sus grupos, uso de sistemas VOIP...), exceptuando el acceso a contenidos educativos y culturales. No obstante, la necesidad de expresarse a estas edades se transforma en la creación y gestión de sus propios contenidos digitales.
Enlaces de interés:
· Investigación Menores y Redes sociales
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